Bunko Papalote, A.C.

Leer para transformar...

Rebáncalos, varañas y sijolitos. Diccionario infantil de Bunko Papalote


                                                      
El día de la Mesa redonda en que festejamos de manera pública el 20 aniversario de Bunko Papalote como proyecto de promoción de lectura desde la sociedad civil, Roberto Peredo, escritor y parte de la familia de Bunko Papalote nos llevó estos lindos diccionarios escritos con la colaboración de Patricio Ortiz, papá de Bunko Papalote.
Rebáncalos, varañas y sijolitos es resultado de su esfuerzo y entusiasmo por rescatar del olvido un proyecto que comenzó hace algunos años producto de un taller de redacción que se dio en la biblioteca de Xalapa. 

En la presentación del libro nos cuenta:
"La tarea consistía en crear un documento con las palabras que los padres reportaran como invención -o transformación- de sus hijos pequeños, cuando apenas se iniciaban en el aprendizaje del habla. Gracias a la colaboración de decenas de papás y mamás logramos coleccionar más de 200 palabras y algunas otras invenciones. Con el fin de que la colección de términos se pareciera lo más posible a un diccionario nos permitimos añadir a cada una de las palabras una especie de definición."




En las bibliotecas podrán encontrar ejemplares en venta de esta publicación conmemorativa, además los invitamos a participar en su actualización, compartiéndonos las palabras de sus hijos para lograr una nueva edición corregida y aumentada. Pueden hacernos llegar sus colaboraciones a través de mensajes en nuestra página o en facebook, con el nombre y edad de sus hijos.

A continuación les compartimos algunos de los divertidos e ingeniosos términos:


abe
      abue/abuelita. Lo mismo se dice abe que abita, agüita, bulila, peca o tita. De cualquier
      manera es nuestra y nos consciente.
                                             Andrea (1.5 años) y Frida (1 año) 
acariñar
       acariciar; hacer cariños. Desde que Antonio inventó esta palabra mixta, la conjuga
       correctamente. Decía, por ejemplo: "¿Me acariñas?", o "Te quiero acariñar". Pronto 
       se convirtió en parte del vocabulario familiar. Algunas palabras infantiles son tan 
       precisas que bien haríamos en adoptarlas.
                                             Antonio (3 años)

barbar
        raspar con la barba. ¡¿Cómo?! ¿Nadie antes que Aryel había inventado este verbo? 
        Cuántas cosas aún hay por decir con la palabra exacta: tarea de niños y de poetas.
                                             Aryel (4.5 años)
cancanieves
        Blancanieves. Personaje de ficción infantil en versión para cachorros dálmata.
                                             Ma del Pilar y Xavier (2 y 3 años)
garrea
       diarrea/dolor de estómago. Neologismo que permite economizar palabras cuando 
      la diarrea viene acompañada de dolor de estómago, y uno no tiene tiempo como para 
      dar discursos.
                                             Agustín (4 años)



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Una recomendación de libros.



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5 de Junio. Día Mundial del medio ambiente


El Día Mundial del Medio Ambiente es una herramienta que las Naciones Unidas utiliza para fomentar la sensibilidad mundial sobre el tema y promover la atención y acción política al respecto. Se celebra el 5 de junio día en que se inauguró en Estocolmo la Conferencia sobre el Medio Humano.

Los objetivos son:
v darle una cara humana a los temas ambientales,
v motivar que las personas se conviertan en agentes activos del desarrollo sostenible y equitativo,
v promover el papel fundamental de las comunidades en el cambio de actitud hacia temas ambientales, y
v fomentar la cooperación.

Este año Mongolia será la sede bajo el lema “Piensa. Come. Ahorra. Reduce tu huella”, que hace referencia a disminuir el desperdicio de comida buscando concientizar a la población sobre el consumo responsable de los alimentos.[1]
En Bunko Papalote queremos compartirles algunas de las actividades regulares que realizamos en la biblioteca buscando que los niños y sus familias puedan convertirse en agentes activos en la transformación de su entorno.
Hace unas semanas leímos tanto en la biblioteca en Morelia como en talleres en las comunidades cercanas, el libro “Basurarte”. Un libro que nos cuenta ¿qué es la basura?, ¿cómo la generamos?, las consecuencias que tiene sobre nuestro planeta y ¿qué podemos hacer para disminuir su impacto?



Al compartirlo con los chicos quedamos boquiabiert@s por una tabla que presenta los tiempos de descomposición. Te la compartimos aquí para que quedes igual de sorprendid@ que nosotros y pienses en formas de disminuir tu consumo.

¿Tenías idea? ¡Un recipiente de UNICEL, tarda 1 millón de años en descomponerse!
El libro, además de información interesante nos comparte ideas originales y divertidas para darle una segunda vida a nuestra basura. Así que nos pusimos manos a la obra para rescatar las cosas que en casa tiramos.

Aquí unas fotos de lo que hicimos:






Para terminar nos gustaría compartirles un poema que escribimos juntos en taller, Sofi, Karen, Patricio, Alex, Yahir, Esteban y Aldo:

El rap de la basura
Todo negro,
nada reciclado
narices inflamadas y
pulmones enfermos.
Montañas y montañas
de basura amontonada,
el sol ha partido
y nuestra esperanza con él.
Basura, basura y más basura
a donde quiera que volteo huele feo.
Estoy desorientada
parece no veo nada
¡Puaj! quién me aventó
esta cáscara de plátano.
¿Basura?
Si recojo todo esto
me darán una fortuna.

También nos gustaría invitarlos a compartir relatos y libros con información interesante y poner cabezas y manos en acción. Hacer actividades creativas de construcción con los residuos limpios es súper divertido. Hacerlas con otros aún más y tener amigos con los que puedes leer, dialogar y crear juntos, es una enriquecedora experiencia. ¡Los esperamos!


-       [1]Información tomada de internet.  http://www.udg.mx/efemerides/05junio

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Presentación del libro "Una semana en Lugano" de Francisco Hinojosa



Este lunes Irene de Hoyos, coordinadora de talleres y proyectos especiales de Bunko Papalote fue invitada en el marco de la FILU 2013, organizada por la Universidad Veracruzana a presentar el libro de Francisco Hinojosa “Una semana en Lugano”, de Editorial Alfaguara, México, 1994.
Ella nos cuenta que disfrutó mucho de esta experiencia y que Francisco Hinojosa es además de talentoso, amable y ameno. A continuación les compartimos el texto que Irene preparó para esta presentación.






En Bunko Papalote hemos aceptado gustosamente participar en esta presentación porque los libros de Francisco Hinojosa nos han acompañado desde nuestros inicios, en la promoción de la lectura entre bebés, niños y jóvenes, generando, con ellos, momentos de encuentro divertidos y propiciando diálogos y reflexiones enriquecedoras. En estos 20 años que llevamos trabajando, La peor Señora del Mundo, Aníbal y Melquiades, Yanka Yanka, Mi hermanita quiere ser una sirena, Las orejas de Urbano, entre otros, han sido algunos de los títulos más escogidos por los niños para leer en el taller y llevar en préstamo a casa para compartir con su familia.

Cuando proponemos un libro para compartir con los niños dentro del taller, nos gusta pensar que el autor, como en este caso Francisco Hinojosa, se hace presente con su voz plasmada en forma de texto y nos propone un tema, una historia, nos da su opinión, dialoga con nosotros y nos abre la posibilidad de ampliar nuestra visión del mundo y la manera en que nos concebimos como seres humanos. 

En los talleres de lectura en Bunko Papalote, las historias de los libros se vuelven un pretexto para aprender a dialogar, a escuchar a los otros y ser escuchados y para reconocer las opiniones propias y las de los demás.

Me tomaré la libertad de compartir con ustedes, en este espacio, mi lectura personal de Una semana en Lugano desde la perspectiva de Louise Rosenblat. En su libro La
literatura como exploración (2002), Rosenblat habla de aquello que ocurre en la lectura de una obra literaria:
El lector, haciendo uso de su experiencia pasada con la vida y con el lenguaje, vincula los signos sobre la página con ciertas palabras, ciertos conceptos, ciertas experiencias sensoriales, ciertas imágenes de cosas, personas, acciones, escenas. Los significados especiales y, sobre todo, las asociaciones ocultas que estas palabras e imágenes tienen para el lector individual determinarán en gran medida, lo que la obra comunica a él.
Lo que leeré a continuación, más que una reseña o una recomendación del libro, son las reflexiones y experiencias personales que tuve a la hora de esta lectura:
Una semana en Lugano me transportó a un mundo donde es posible sustituir a una persona, en este caso a Pedro, por un robot idéntico a él. Entiendo que hacer esto era imprescindible para que en la realidad, en la cotidianidad, los padres, maestros y amigos de Pedro no se asustaran por su desaparición una semana para cumplir una misión especial. Ojalá todos pudiéramos tener un robot doble que nos permitiera dejar un rato nuestras responsabilidades y poder tener otra clase de experiencias que enriquezcan nuestras vidas. ¿Qué implicaciones tendría eso?
Pero, ¿qué misión debe cumplir? Pues ni más ni menos que ganar las competencias que el Emperador de Lugano (una isla en medio del pacífico que es lo más parecido al paraíso), Tao Hito –el hombre más rico del planeta– ofrece año con año para los hijos de sus amigos –reyes y presidentes– y obtener el premio para el presidente de su país. ¡Órale!
Me pregunto, ¿por qué habrán escogido a Pedro? ¿Por qué suplantar al verdadero hijo del presidente con un niño ordinario como Pedro? ¿Qué aptitudes y actitudes tiene que lo hace tan valioso para esta misión? Después de leer un rato, caigo en la cuenta de que Pedro es un chico muy listo pero además noble, respetuoso, interesado en los demás y lo que sucede a su alrededor. Me doy cuenta de que sus acciones están movidas por el respeto a los mayores y a las reglas de la contienda. Estoy segura de que eso haría apto a cualquiera para enfrentar cualquier cosa durante alguna prueba.
Luego sigo leyendo y me vuelvo a preguntar, ¿los demás participantes de la contienda serán compañeros o más bien contrincantes? En total, contando a Pedro, participan 7 niños y 3 niñas con características y personalidades muy peculiares. Por ejemplo, Abdul y Galano “los pedantes hijos del rey de Zambizania y el presidente de Turambúl” que
siempre quieren salirse con la suya y beneficiarse a costa de lo que sea de los otros y hasta burlarse de los más débiles, claramente son contrincantes. Los hijos gemelos del presidente de la república democrática de Yorkaho, Bob y Dan, quienes, al igual que los inventores de su país, son muy ingeniosos y que simplemente vienen a divertirse y a pasarla bien, ellos son compañeros. Iván, un chico independiente, a veces tramposo y oportunista, es, al igual que Tofico el hijo del presidente de Tarminia quien es muy tranquilo y relajado, difícil de definir. También participan tres mujeres, Tani Tita hija del emperador Tao Hito, Jacinta que viene de Venelombia y Mila la hija de la duquesa de Bulgraquia, cada una con una personalidad muy definida pero solidarias y dispuestas a afrontar cualquier reto y resolverlo de manera honesta. Creo que ellas son buenas compañeras. Inmediatamente me identifico con ellas, ¿será una cuestión de género?
Continúo con la lectura y tiene lugar la competencia que consiste en una serie de pruebas diferentes cada día como encontrar mariposas extrañas, perlas de oro, cocinar algún platillo exótico, capturar la mayor variedad de especies marinas, y cruzar la isla de un extremo al otro. Caigo en la cuenta de que dos de las siete pruebas no estuvieron planeadas, más bien fueron producto de una situación particular: el rescate de Tani Tita, quien al estar resolviendo la prueba del día anterior quedó atrapada por un derrumbe dentro de la Mina. La otra, el rescate del collar de diamante de Mila que realmente había sido robado por uno de los participantes. Esta situación me hizo pensar en Tao Hito, el emperador de Lugano quien creía era un poco fatuo y egotista, pero su reacción ante lo que estaba sucediendo en la competencia y dar cabida a que todos se involucraran y lo vieran también como su problema. Me gustó, me hace darme cuenta de que el bienestar de los otros es también mi bienestar.
Y a todo esto, ¿a ustedes les gusta participar en competencias?, ¿de qué tipo?, ¿con qué sentido? Personalmente no me considero una persona muy competitiva aunque si muy entusiasta y participativa. A mi me gusta participar, más que por ganar, por la convivencia con los demás, por ser parte de un grupo. Pienso en Pedro y confirmo que me gusta su nobleza. Cuando a pesar de estar compitiendo por los puntos finales, no duda en ayudar a su peor contrincante.
Al final de 6 días de pruebas hay un empate. Como es lógico y natural, se propone un desempate. ¿Esto es lógico y natural?, ¿Se necesita siempre tener un ganador?, ¿Por qué necesitamos los seres humanos estarnos constantemente midiéndonos unos con otros?
Dejo estas preguntas abiertas en este momento porque serían tema de un debate muy largo pero interesante ¿no creen?
Prefiero contarles uno de mis pasajes favoritos durante la lectura. Disfrute mucho las descripciones y la genialidad de las ocurrencias del autor como la descripción que hace de los libros en la biblioteca del palacio del emperador Tao Hito. Me encantaría poder tener uno de esos libros en la mano. Les comparto lo que dice:
“Abrió la siguiente puerta: era una inmensa biblioteca llena hasta el techo de libros perfectamente ordenados. Pedro tomó al azar un volumen: se trataba de La cocina luganesa, un libro rojo y dorado que en la portada tenía una estampa de una gran mesa servida con los platillos más inimaginables. Lo abrió por la mitad y al tiempo que se veía un abundante y variado paltón de frutas, la ilustración despidió varios olores que Pedro pudo reconocer: fresas, uvas, manzanas, peras, mangos, frambuesas, melocotones. Como era lógico se le hizo agua la boca.”
A mi también.
Ya avanzada la lectura, me complace que aparezca el compañerismo y la solidaridad de los amigos como puntos clave para el desenlace de la historia.
No quiero arruinarles el final, pero Pedro obtiene el tan anhelado premio para el presidente. Para su sorpresa, y la del presidente mismo, el premio no es lo que esperaban. Por esta razón, el presidente no le puede cumplir su palabra a Pedro. No le importa que Pedro haya ganado la competencia, finalmente no le trajo lo que quería. ¡Qué gran decepción!
Comparto con Pedro la sensación de frustración, de ser víctima de un sistema, que por detallitos, egoísmos, malos entendidos, trampas y traiciones, las promesas no se pueden o no se quieren cumplir. Lo único que queda, como siempre, es la esperanza de una nueva oportunidad en el futuro que nos incita a trabajar para que las cosas se organicen mejor para bien de todos.
Con esto me quedo en mi lectura, pero ahora me pregunto ¿cómo interpretarán los niños en los talleres este relato?¿Qué pensarán de las complicaciones, el compañerismo y el desenlace final? Me emociona mucho compartir con los niños este libro y sorprenderme con lo que tengan que decir. Una vez más creo que Francisco Hinojosa nos ha provisto de una historia fantástica, llena de aventuras, que a su vez tienen un gran aprendizaje para chicos y grandes. Esperamos seguir escuchando esta voz por mucho tiempo más.
Muchas gracias. 
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Mi amigo el libro en Club de la Galaxia en Veracruz



Como parte de los festejos del 20 aniversario de Bunko Papalote algunos niños de la biblioteca en Xalapa grabaron recomendaciones de libros para compartir con los niños del programa del Club de la Galaxia. En breve les tendemos las cápsulas en video.




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Recomendación de libro: Los cuentacuentos


                                           
                                Los cuentacuentos. De: Diana Yurkovic, México, SEP, 2003

Hace unas semanas compartimos con los chicos en la biblioteca de Morelia este libro y lo planeamos como proyecto para varias sesiones. El libro nos cuenta que hace mucho tiempo la gente empezó a hacer figuras de barro sobre personas importantes en sus comunidades: los cuentacuentos.
Los cuentacuentos son figuras de personas o animales que parecen estar hablando o cantando y normalmente tienen pequeñas figuras encima –los oyentes- a los cuáles a través de relatos orales enseñan y recuerdan las historias de su gente. 



Lo anterior nos recuerda que desde que el ser humano nace, y a partir del contacto con su lengua materna, se apropia de los ritmos de su cultura. Es ahí donde establece su primer contacto con la literatura en su modalidad oral. En la primera infancia son las palabras escuchadas y luego compartidas, patrimonio de los pueblos, las que estimulan la creación de nuestro imaginario. Son la fuente donde abrevamos de la sabiduría y de la experiencia de nuestros antepasados para seguir dando sentido a nuestra propia experiencia.
Hoy en que lo escrito parece tan presente y tan importante olvidamos que es la palabra la que nos acunó desde que nacimos y sigue siendo esta palabra, unida al gesto, mediada a través de diferentes soportes o códigos, la que nos vincula con los otros como recurso de comunicación, construcción y entendimiento de la realidad. Afortunadamente aun quedan varias poblaciones que comparten sus tradiciones a través de los espacios del cuento, en reuniones formales, a través de festivales o en la intimidad de la vida cotidiana como en las comidas y espacios como las bibliotecas que no solo albergan libros si no también infinidad de historias para ser contadas de viva voz.
A partir de este cuento invitamos a los chicos a hacer su propio cuentacuentos y a buscar una historia de su vida familiar o cotidiana que quisieran compartir con los demás. Durante el proceso escuchamos relatos orales de la colección de discos compactos de CONAFE, en particular del disco "El cuentero" y "La cuentera de Jalisco".


Como parte de los festejos que tendremos en Abril por el feliz encuentro entre libros, niños e historias, tendremos una exposición sobre esta experiencia. ¡Los esperamos! 


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Breve reseña del libro "Se necesita todo un pueblo"




Esta historia parte de un proverbio africano: Se necesita todo un pueblo para criar un niño.
“Aunque en África hay un buen número de supermercados y centros comerciales, en los pequeños pueblos rurales el mercado tradicional al aire libre es el único que atiende las necesidades de la comunidad. El día de mercado es también un evento social donde se vende comida caliente y es una buena oportunidad para ver y platicar con parientes y amigos.”
Yemi es una niña que ya se siente lo suficientemente grande para cuidar ella solita a su hermano pequeño el día de mercado, mientras su madre vende los mangos que acaba de cosechar.  Pero un momento después de haber llegado al mercado lo pierde. Mientras ella busca muy preocupada, su hermano Kokou es alimentado, bañado y hasta arrullado por la gente del pueblo. Al encontrarlo agradece a todos y cada uno de los amables marchantes y corre con su mamá, quien le repite lo que su madre y la madre de su madre le han dicho: No criamos a nuestros hijos solos. Se necesita todo un pueblo para criar un niño.
Los esperamos en la biblioteca para seguir compartiendo historias que nos invitan a conocer otras formas de ser y hacer.
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La narración, la memoria, la familia.


Por: Lupita Queirolo G.  (Coordinadora Bunko Papalote Morelia)

Hoy comparto con ustedes una reflexión a partir de un libro que encontré en las librerías, una novedad en nuestro país de un autor consagrado de la literatura infantil anglosajona,  ganador en dos ocasiones de la medalla Caldecott.




En este libro, Lane Smith, nos cuenta la historia del abuelo, un anciano que plasma en los rincones de su jardín los grandes acontecimientos de su vida, gracias a su afición a la jardinería. El detalle del libro está en que no es el abuelo quien nos cuenta, él ya no recuerda muchas de esas historias; es su nieto pequeño quien a través de un recorrido por las increíbles esculturas de árboles y arbustos nos recrea su vida.
Este niño conoce la historia del abuelo, sabe en que época nació, cómo creció y comenzó su afición por la lectura, causa de su desbordada imaginación. Conoce sus sueños y también sus desventuras. Sabe dónde conoció a su abuela y cuánto la quiere. Como niño conoce todo esto porque su abuelo de viva voz desde que era pequeño le contaba historias, las historias de su vida, las que ahora le dan sentido de pertenencia e identidad, las que ahora él vuelve a contar orgulloso de ser portador de esa memoria, un eslabón en la fuerte cadena que es la familia.
La necesidad de narrar, tiene entre sus causas la de poder ordenar y dar sentido a nuestra experiencia, tener claridad de dónde venimos para, sobre esto construir el futuro. Es también gracias a la memoria que podemos recrear, volver a contarnos las cosas de maneras diferentes en momentos diferentes, permitiéndonos ser creadores de nuestra historia y con ello entender que la realidad no es fija y que la forma como vemos o decidimos interpretar las situaciones juega un papel importante en cómo las vivimos.
Evelio Cabrejo, psicolingüista colombiano postula que el libro como objeto cultural es como un eco del libro psíquico, el libro interior que todos organizamos para darle sentido a nuestras vidas.
Y pensando en que se acercan las fiestas y con ello muchas oportunidades de estar en familia, los invitamos a leer a sus hijos en voz alta, compartir momentos voluntarios y cálidos en torno a la lectura pues con ellos les damos a los chicos dos regalos que no se pueden comprar: raíces firmes para generar identidad y alas para alcanzar sus sueños y anexar su propia historia al capítulo de la historia de su vida, su familia y su sociedad.  Entendiendo así que todos formamos parte de un tejido cultural que como humanos nos vincula más que alejarnos y por eso es básico buscar formas de entendernos, acercarnos y construir juntos.  




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La lectura y las nuevas tecnologías



Por: Lupita Queirolo G.  coordinadora Bunko Papalote Morelia
Portada libro Gilgamesh, ediciones Tecolote

El primer texto del que tenemos registro, es la epopeya de Gilgamesh. Una obra milenaria plasmada en tablillas de barro en escritura cuneiforme. Antes de este texto la transmisión de los mitos, leyendas y narraciones que daban sentido y ordenaban la experiencia humana, se hacía de manera pictórica, oral y después también a través de la escritura. Hoy en día además, contamos con los avances de la tecnología y utilizamos soportes electrónicos.
Actualmente contamos historias de viva voz: en persona, a través de la radio, los archivos mp3; por medio de imágenes: fijas o en movimiento, a través de las ilustraciones, el cómic, el cine, etc. y tenemos acceso a una cantidad ilimitada y diversa de relatos también a través de la red. Lo que no ha cambiado es la necesidad de contar, de escuchar, de conectar con ese otro que nos refleja y compartir con él, ideas, sentimientos, sueños, el fruto de nuestra actividad mental, emotiva, intuitiva y de nuestra muy particular manera de ver el mundo.
Los niños y jóvenes de hoy pueden tener acceso a nuevas tecnologías, aunque en nuestro país dicho acceso es restringido.
Esta nueva forma de comunicarse implica un reto para nosotros, padres de familia y formadores: el de proveer un equilibrio en sus experiencias, para que estén nutridas de diversas formas de ser y hacer, desde donde puedan escoger y construir la suya propia. No es casual que en un país como Finlandia, a donde todos volteamos cuando tocamos temas de educación, el e-learning sea algo del pasado y se haya sustituído por un aprendizaje que promueve las experiencias en espacios tanto reales como virtuales combinando así tradición con tecnología. Tampoco es casual que los hijos de los genios programáticos de Silicon Valley lleven a sus hijos a escuelas donde pasan su primera infancia pintando, tejiendo, cocinando y escuchando historias y lejos, muy lejos de la tecnología.

Ahora me gustaría invitarlos a hacer un ejercicio de construcción colectiva.
Se me ocurre enlistar en el siguiente cuadro lo que creo sucede con cada experiencia de lectura, la real y la virtual y los invito en familia a imaginar ambas situaciones y completarlo. ¿Qué les permite cada experiencia?


Si un niñ@ tiene la posibilidad de acceder:
a que le cuenten un cuento


Via youtube en su dispositivo movil:
Escuchado directo de sus padres, abuelos, sus maestros o en un evento de cuenta-cuentos
Podrá escucharlo acompañado o solo cuando quiera.

Podrá dar su opinión y escuchar la de otros, dándose cuenta de la diversidad de maneras de interpretar un mismo evento.
Enlazarlo con otros vínculos en la red.
Compartir esa vivencia con otros aprendiendo diversas maneras de ser y hacer a través del ejemplo.
Enseñarlo a sus amigos o familiares.

Sentir la cercanía afectiva y humana del que le cuenta, su calor y contacto.
Aprender más acerca del tema.

Nutrirse de seguridad, afecto y de la certeza de la amabilidad de quien le lee o cuenta. (Hasta ahora no he visto a alguien leer o contar desde el enojo)
Reenviarlo, aprenderlo, hablar de él.
Querer también contar a otros, a sus muñecos, amigos, hermanos, a sus mismo padres, para que vean que también ella/él puede hacerlo.









Estas son algunas de mis ideas y espero las suyas a través del enlace en la red, a través de nuestro correo, la página o facebook. No podré ver sus caras y conocer sus voces, a menos de que sus capacidades tecnológicas sean amplias.
 No podré contestarles de inmediato, ni podrán ver mis gestos al leer sus comentarios, pero podremos comunicarnos. Y si van a la biblioteca a alguno de nuestros eventos o talleres, podremos conocernos y platicar, intercambiar visiones y porqué no, vivir juntos una experiencia de lectura .

Ahora los dejo, no sin antes recomendarles el libro que desató esta reflexión y que disfrutamos mucho leyendo con las niñas y niños en nuestros talleres. Podrán hojearlo en este enlace   http://www.edicionestecolote.com/V2.htm para luego ir a buscarlo y poder sentarse juntos, en familia a disfrutar de su lectura.



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La suerte de Ozu y una buena recomendación

En Bunko Papalote nos gusta sugerir libros como éste (La suerte de Ozu, basada en un texto Taoísta, ilustrado por Claudia Rueda, Colecc. Los primerísimos del Fondo de Cultura Económica, México 2003, 31 p) porque para nosotros  cada vez que leemos en voz alta a los niños, estamos haciendo junto con ellos un ejercicio de búsqueda de sentido y significación en un ambiente de diálogo, comunicación y el afecto, que hace que la lectura sea divertida, interesante y memorable.
La experiencia nos ha enseñado que cuando leemos de esta forma, los niños no sólo se la pasan muy bien, sino desarrollan la capacidad de estar siempre atentos a comprender tanto lo que está pasando, en el texto leído, como en el mundo en el que viven. Los invitamos a que prueben leer en voz alta a sus hijos o a los niños que estén a su alrededor, creando un ambiente amable y afectuoso y observen que sucede.
A continuación les transcribimos el texto para que lo conozcan.
"Hace  muchos años, en tiempos de guerra, un buen hombre y su hijo vivían en una granja. La gente del pueblo los consideraba ricos porque tenían un caballo. Una mañana, al entrar en el establo, Ozu, el hijo, encontró que su caballo había escapado. Corrió hacia donde estaba su padre. Le contó lo que había visto y le dijo que era lo peor que les había pasado. Su padre, muy sabio, le contestó: ¿Estás seguro? ¿Cómo lo puedes saber? Al día siguiente, cuando Ozu limpiaba el establo, escuchó unos caballos galopando a lo lejos. Salió a mirar qué pasaba y se encontró con que su caballo volvía a la granja acompañado de una manada de potros salvajes. Al ver esto, Ozu corrió hacia la casa gritando: ¡Nuestro caballo ha vuelto y nos ha traído una manada de potros! ¡Esto es lo mejor que nos ha pasado! Su padre muy sabio, le contestó: -¿Estas seguro? ¿Cómo lo puedes saber? Esa misma tarde, Ozu quiso domar a uno de sus nuevos potros. En cuanto el caballo sintió el peso sobre su lomo, empezó a saltar sin control y Ozu cayó al suelo, rompiéndose un brazo. Ya en su cama adolorido, le dijo a su padre que la llegada de los potros era lo peor que les había pasado. Nuevamente, su padre volvió a preguntarle: ¿Estas seguro? ¿Cómo lo puedes saber? A la mañana siguiente, el padre y su hijo se despertaron al oír unos fuertes golpes en la puerta de la casa. Eran unos soldados que venían a reclutar a Ozu para el ejército. El padre llevó a los soldados al dormitorio de su hijo y les dijo que podían llevárselo. El capitán lo miró detenidamente y comentó muy serio: - Así no nos sirve - y salió de la casa seguido por los otros soldados. Ozu, aliviado, le dijo a su padre: -¡Qué suerte he tenido! Pero su padre muy sabio, le contestó una vez más: -¿Estas seguro? ¿Cómo lo puedes saber?"
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