Bunko Papalote, A.C.

Leer para transformar...

Habitar espacios de reflexión colectiva


 Este artículo fue escrito por Gialuanna Ayora, coordinadora de Xalapa para el número de abril de la revista electrónica Ser Tribu http://sertribu.com/revista.html





La separación que comúnmente hacemos entre los conceptos de teoría y práctica, es más una construcción prejuiciosa que una realidad. Decimos que una persona es “más teórica” y otra es “más práctica” pero pienso que lo que siempre vemos en cualquier persona es praxis, es decir, la conjunción de ambas dimensiones, porque son más bien imposibles de separar.
Los seres humanos, de cualquier edad y condición somos práctica todo el tiempo, práctica social y cultural: cuando aparentemente no hacemos nada, cuando comemos, cuando leemos, cuando vamos al baño, cuando damos una conferencia. Actuamos a cada momento mostrando con nuestro actuar cómo pensamos.
La práctica social y cultural, cualquiera que esta sea responde entonces a formas de construir conocimiento de nuestro mundo, responde a la manera en cómo queremos habitarlo y cómo queremos relacionarnos con los demás habitantes en él. Esas ideas sobre lo que queremos, cómo lo queremos y adónde vamos, son ideas de otros re-significadas por nosotros, apropiadas por nosotros para darle sentido a nuestro actuar. Es la teoría la que está detrás de nuestra práctica, de manera no visible a simple vista. Sin embargo, puede ser más o menos consciente en quien la pone de manifiesto: puede serlo de manera más profundizada, compleja o rebuscada cuando está presente en una conferencia y más sencilla o de sentido común cuando vamos al baño. Pero sea como sea, la “teoría” es la suma de ideas que nos guían, la conformamos con lo que hemos escuchado de nuestros padres, con lo que hemos leído, aprendido en la escuela, aprendido viviendo simplemente y que hemos ido integrando de maneras diversas a nuestra práctica cotidiana.  Un poquito de aquí y un poquito de allá.
Cuando tenemos oportunidad de asistir desde que somos pequeños a espacios de reflexión colectiva, podemos ser más rápidamente conscientes de las ideas que guían nuestra práctica. Necesariamente, escuchar y ver otras formas de re-significar las ideas y las prácticas, de argumentar acerca de nuestras formas de mirar la realidad y la de los demás, nos cuestiona. Un espacio de reflexión colectiva basado en el diálogo nos permitirá abrirnos a múltiples cuestionamientos  sobre nosotros mismos y los demás, nos permitirá mirar lo mismo de otras maneras, enriquecernos y transformarnos.
La capacidad de visitar la doble vía, de ir de las ideas a la práctica y de regreso, de lograr llevar a la consciencia aquella teoría que guía nuestra práctica para cuestionarla, se ejercita, en nuestro camino encontramos seres increíbles que ponen a nuestra disposición ideas para ser reflexionadas, dialogadas contrastadas, para luego poder apropiárnoslas y llevarlas a la práctica a nuestra manera; seres igualmente increíbles que proponen prácticas concretas para después ser reflexionadas, dialogadas, contrastadas para poder llevarlas a las ideas, hacerlas nuestras y sustentar con ellas otras prácticas.
Los espacios de reflexión colectiva permiten que las diferentes formas de re-significar la realidad tengan cabida, algunas de esas formas habrán surgido primero de las ideas y se habrán convertido en práctica, otras habrán salido de la acción para convertirse en idea…sin el diálogo de doble vía no sería posible “darnos cuenta”, no sería posible nuestra transformación. Es por esto que para conocer a una persona a profundidad no vasta con saber lo que opina, o solamente lo que hace, es necesario que nos diga por qué hace lo que hace y nos enseñe cómo hace lo que dice.
El primer espacio de reflexión colectiva es el hogar, en él los niños aprenden a leer su mundo, a tomar las ideas de sus padres para re-significarlas y crear sus propias percepciones y sus propias prácticas. La clave de las posibilidades reflexivas en ese colectivo está en la equidad para pensar, expresar y dudar. En el ejercicio de cuestionar para entender y no para enjuiciar. A partir de este espacio primario de reflexión aparecen en nuestra vida otras posibilidades. Unos espacios más cognitivos, otros más motrices, el equilibrio es la clave. 
Leer para transformar es el lema de Bunko Papalote A.C., como otros espacios de reflexión colectiva trabajamos con ideas de la literatura infantil y de las personitas que las leen, para dialogar, llevar a la práctica y a la teoría, lo que leemos del mundo, escrito en un libro, en una persona, o en la naturaleza, y así enriquecer nuestra praxis aportando desde ambas vías a la construcción de un mundo mejor para todos.



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Abril, mes del niñ@, mes del libro... Y ¿qué pasa con los jóvenes y la lectura de literatura?

Por: Lupita Queirolo G.
Coordinadora Bunko Papalote Morelia





Abril, mes del niñ@, mes del libro… Y ¿qué pasa con los jóvenes y la lectura de literatura?

En este mes celebramos en Bunko Papalote el encuentro entre bebés, niñ@s, jóvenes y sus familias, y la literatura -oral y escrita- en cualquier soporte que se presente. Sea una historia narrada de viva voz, impresa en un libro o vista en un dispositivo digital, en Bunko Papalote creemos que la literatura compartida en espacios sociales con una clara propuesta e intencionalidad puede aportar:
-       al desarrollo del diálogo,
-       al reconocimiento y aprecio del valor del otro y de la diversidad
-       a generar -al vivirla como práctica significativa- una postura reflexiva y propositiva que haga de nuestras vidas espacios permanentes de exploración,  introspección, expresión y transformación.

Hoy más que nunca, nuestra participación colectiva nutrida por el sentido de responsabilidad personal es necesaria y está cambiando al mundo. La capacidad de crear y llevar a cabo soluciones viables a los problemas que nos aquejan, depende de nuestra habilidad para imaginar nuevas realidades, y la confianza para llevarlas a cabo. Bebés, niños y jóvenes necesitan espacios de acompañamiento para interactuar con otros, explorar, comunicarse y construir una mirada más amplia de sí mismos y de su realidad.

La literatura es una fuente ancestral no solo de experiencias humanas -ideas, formas de interpretar, sentir, ser y hacer-, sino también un espacio de producción simbólica abierto a todos y que nos compete a todos. Compartir literatura puede invitarnos a crear una visión y voz propia de nuestra realidad que nos permita sentirnos más parte de ella, más involucrados: actores y no espectadores pasivos.
El escritor y periodista uruguayo Eduardo Galeano le da un lugar central a la literatura en nuestras vidas con esta frase:  “los científicos dicen que estamos hechos de átomos pero a mi un pajarito me contó que estamos hechos de historias.”

Los jóvenes y la literatura
La pre adolescencia y la adolescencia, etapas del desarrollo marcadas por cambios físicos y por la incertidumbre de entrar al mundo tan complejo de los adultos, genera en los jóvenes inquietud y ansiedad. Emociones que pueden encontrar salida y alivio a través del contacto con la literatura, poblada con modelos de experiencia y un sin fin de palabras para nombrar y construir su propia manera de vivir esta transición. Además, nosotros los adultos al compartir lecturas con ellos, podemos ampliar las visiones de la realidad a las que tienen acceso a través de los medios de comunicación y la tecnología, y con esto garantizamos espacios de diálogo. La antropóloga Margaret Mead afirma que estos espacios deberán partir de la base de que ambas partes -adultos y jóvenes- comprendan que aun hablando el mismo idioma  a veces las mismas palabras significan distintas cosas ya que cada uno pertenece a una época y circunstancia histórica muy diferente. Pero que si ambos están dispuestos a escuchar y preguntar es posible el inicio de una larga conversación.


Así que los invitamos a compartir espacios de lectura y diálogo: en casa rodeados del amor y cercanía familiar y con nosotros en la biblioteca, en contacto con sus pares, una propuesta literaria amplia y un ambiente de reflexión y creatividad.


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Nuevos mundos de literatura infantil. Entrevista a Aída Jiménez, fundadora de Bunko Papalote.

La revista Firma de Veracruz hizo una entrevista a Aída Jiménez fundadora de la biblioteca. Te invitamos a seguir este enlace para poder leerla.
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Recuerdos de la Bebeteca en la Filij 2012


El año pasado fuimos invitadas por tercera ocasión a participar en la bebeteca de la 32 Filij en la ciudad de México compartiendo con otros proyectos que trabajan con bebés en varias partes de la república.

Fue una experiencia muy enriquecedora tanto para nosotras, como promotoras de lectura, como para las familias que se acercaron y pudieron disfrutar de un espacio especial para ellos, de un momento de lectura y de varias propuestas en torno a los libros pensadas para los más pequeños. Este año nos están invitando de nueva cuenta y estamos preparándonos para volver a reunirnos con este gran equipo de la bebeteca de la feria, que año con año nos abre las puertas, con profesionalismo, respeto y mucho, pero mucho corazón. 

En esta última edición de la Filij  participamos además en el II Encuentro Internacional de Cultura Lectora: "La lectura como vínculo de la diversidad cultural". En este encuentro además de conocer otras propuestas y diversas y enriquecedoras miradas acerca del mundo de la cultura lectora pudimos compartir con algunos de los asistentes nuestra propuesta de trabajo con bebés en el taller que impartimos:  "¿Lectura con bebés? Algo más que libros."


Hace un tiempo una de las participantes del taller nos envió un cuento que escribió a partir de su experiencia en el mismo. Pamela nos cuenta a través de esta historia algunas de las cosas que se quedaron con ella a partir de este espacio de reflexión que compartimos y nos derritió el corazón por su capacidad de trasladar esto al ámbito literario.  
Gracias a su generosa disposición nos permitió compartir con ustedes su cuento.


"Un monstruo en el taller para bebés"

Escrito por Pamela I. Castillo
Dedicado a mis maestras y compañeras
del taller de lectura para bebés;
 gracias por compartir conmigo
este delicioso descubrimiento.

Esta es la historia de un Gran monstruo que era escritor de novelas…era muy feliz leyendo en silencio  y voz alta por las noches, en las cafeterías llenas de monstruos como él.
Todos los días rumbo a su casa o al cine, caminaba con su enorme cuerpo y sus pesadas y peludas patas entre la gente. A cada paso que daba, todo a su alrededor se estremecía: las mesas de las cafeterías se volteaban, los hidrantes reventaban, algunas alarmas de los automóviles se activaban y sin poder evitarlo: iba haciendo llorar a los niños.
 Era muy bueno disimulando, pero dentro, muy dentro, eso no le parecía muy agradable.
Sentía algunas veces que era un monstruo muy torpe y ese sentimiento se peleaba sin querer con aquel otro que le decía -¡mírate, eres un enorme monstruo, tan verde y escamoso, como no hay otro igual, que bueno que los niños lloren y la ciudad retumbe a tu paso!-
Y él pensaba entonces que así tenía que ser, todos los monstruos de la ciudad eran igualitos a él y definitivamente nunca los había visto avergonzarse de su enorme, torpe, brusco y monstruoso cuerpo. 
Algunas veces en las librerías veía a los monstruos como él con extrañas habilidades, se movían, brincaban, pegaban de gritos frente a niños que no lloraban, se divertían mirando al monstruo saltimbanqui. Y aunque esto le gustaba, nunca se atrevió ya que dio por hecho que pasar así el rato, para él, sería imposible.
Un día se abrió la convocatoria para ir a tomar unos cursos que le servirían en su serio, silencioso y solitario trabajo de escritor  justo en la feria del libro de ciudad monstruo así que luego de un par de llamadas quedó inscrito.  Cuál fue su sorpresa cuando se presentó en el salón principal y miró su nombre en una lista de un taller muy extraño.  Se colocó sus lentes e hizo los ojos chiquitos para enfocar bien: “TALLER DE LECTURA PARA BEBÉS.  Algo más que solo lectura”
Primero guardó silencio, observó todos los otros talleres: LLENO, LLENO, LLENO. –No puede ser- se dijo en silencio mientras daba un paso hacia atrás…-¿y que se supone que voy a hacer yo en un taller como esos?, no, no, no.  Prendió su celular y marcó rapidamente - Hola Adriana, si, mira…hay un error en los talleres, me inscribiste en…si para bebés…pero…ok, me parece perfecto, que tengas un gran día-No había de otra.
Tenía las manos sudorosas ¿qué iba a hacer cuando llegara a leer entre todas aquellas delicadas lectoras para bebés, con voces suaves y gestos ligeros?, él ¡todo el tiempo tendría que ser un monstruo!
Esta vez, no le quedó ninguna forma para escaparse.  Pensándolo bien durante un buen rato, decidió que lo intentaría y hablaría muy poco y no se movería de su lugar ni para servirse café o tomar galletitas, no fuera a ser que tirara algo con la cola o despegara una lampara del techo al que llegaba su enorme cabeza.
Antes de irse a dormir preparó todo con la intención de que no hubiera pretextos para no llegar a enfrentarse a su nuevo curso así que guardó  su cuaderno, su pluma dentro de su mochila color morado, que era, pues, su favorita.
A la mañana siguiente un par de patas enormes se abrían paso con dificultad en el salón de clases de lectura y con su enorme cuerpo, haciendo un gran alboroto, se sentó en una sillita donde apenas cabía  dispuesto y seguro de su decisión… Aunque para colmo había llegado tarde y no había nada de galletitas ni café para quitarse los nervios…todas las lectoras se presentaban y comentaban entre sí sobre sus diversas actividades para los niños mientras el monstruo los observaba, dejándose liberar por un momento de sus prejuicios y llenándose de curiosidad…Llegó el turno de presentarse, ¡le sudaban las garras y sentía que el corazón se escuchaba por todo el edificio! Se aclaró la garganta, mientras que sus compañeras le clavaban los ojos encima muy abiertos y con voz, lo más cordial que pudo dijo –Buenos días, yo soy monstruo y soy escritor, y quisiera aprender cómo se leen libros para niños-
De pronto notó que las palabras que él estaba sintiendo pasaron atolondradas sobre las que su mente quería decir y sin más salieron de su boca, haciéndole confesar el no saber leer libros a niños. 
Los tres días del curso la pasó rapidísimo, haciendo comentarios sobre su experiencia como lector, recortando y pegando complicados personajes de cuentos de hadas…todo iba de maravilla, hasta que, por la tarde, a la profesora se le ocurrió que sería bueno ver un poco de una película, y que la llevaba preparada, y que estaría muy bien para entender lo que se había visto, así, que no hubo más remedio…se acomodaron todos para ver y cuál fue su sorpresa…5 niños de diferentes naciones cada uno, desde el embarazo hasta su nacimiento.  Miró a un niño africano, jugar todo el tiempo en la tierra mientras su mamá lo acariciaba muy rico; a otro, de Mongolia, muy bien abrigado y entre borregos, solo; miró a otros más reír y la forma en la que sus caras cambiaban de forma cada vez que miraban algo que consideraban importante aprender. 
Poco a poco, con la música y las imágenes fue sintiendo como algo se partía dentro de él.  Algo calientito que le subió a la cabeza desde el estómago y luego bajó hasta sus pies, sus ojos se llenaron de lágrimas que quiso disimular, porque ya hemos dicho que era muy bueno disimulando, pero esta vez, no lo logró del todo. Se agachó tantito y respiró hondo,  después de la película, la maestra los puso en un círculo a leer libros para niños pero él no quiso ser voluntario aunque tuvo que reconocer que todos los libros le habían gustado, en especial uno de una gallina que se cae de un huevo porque no puede empollarlo.
Escuchó con atención la lectura, terminó el taller y parecía que no, pero algo, muy dentro, muy en el fondo del monstruo había cambiado, definitivamente ya no era el mismo, ahora sentía una enorme paz y sus movimientos eran delicados como los de cualquier monstruo monstruoso de su clase…
Salió porfín del edificio casi corriendo y no se dio cuenta como una piel negra comenzó a caérsele mientras caminaba, se despegaba de su lomo lleno de escamas hasta quedar amontonado en su larga cola…y a su paso iba dejando huella de algo muy especial, sus escamas, aquellas que antes fueran unas escamas verdes y aburridas se veían diferente, era como un pequeño resplandor de colores en sus orillitas.  Lo notó mientras daba la vuelta en la esquina para encontrarse con su hijito monstruo que por fin pudo ver a su papá contento y tomarlo de la mano mientras le ofrecía con la otra el delicioso helado de chocolate con limón y papá monstruo le dio una probadita.  Dicen que los vieron alejarse muy despacio mientras él le contaba el cuento de una gallina que se caía de su huevo por quererlo empollar y la historia de unos niños que gustaban de la tierra y pensó muy quedito, solo para él, lo que era en realidad “algo más que solo lectura” .



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Reseña Velada literaria de Fin de Año


Para cerrar el 2012, invitamos a las familias que asisten a talleres y a amigos, vecinos y familiares a una velada literaria de fin de año.  Esta en particular tuvo muchas sorpresas pues las mamás se organizaron para hacer un bazar de productos hechos por ellas y para la merienda tuvimos la visita de Laurencia Tobías y su equipo (a quienes pueden encontrar en el bazar de "La ruta natural" cada 15 días) quienes nos prepararon unas deliciosas hamburguesas nutritivas.


Así que después de compartir una lectura en voz alta :"El jardín del abuelo", cuento del que pueden leer más en otro artículo de este blog y en el número de diciembre de la revista "Tips para papás", los niños y niñas subieron a taller con Karen y Adriana a hacer arbolitos de navidad con material de reuso.






Y mientras ellos ponían manos a la obra, Edith invitó a mamás y papás a compartir un espacio de reflexión vivencial a partir de la lectura que hicimos juntos.


Que tal recordar algún momento de la infancia, alguna historia, alguna anécdota para compartir con los hijos en estas fechas.



Todos escribieron e ilustraron un regalo muy especial para esta Navidad. Un regalo hecho de palabras, narración y producto de la memoria. Listo para compartir con sus hijos en algún momento de estas vacaciones.
Edith nos cuenta:  "Quizá lo que más me gustó de compartir esta dinámica con las mamás y papás de Bunko fue ver sus caras de sorpresa festiva y nostálgica. Aprecié también la confianza y disposición para la  actividad. Lo más maravilloso fue lograr que a través de sus recuerdos de infancia deseen ahora compartir nuevos lugares, sabores y juegos con sus hijos. "

Lupita y Edith opinaron que  fue un festejo especial porque hubo un poco de todo ya que  esta vez el contacto con un espacio de reflexión no se quedó solo en lo intelectual sino que fue muy desde la emoción y los sentimientos, desde la experiencia.




Y luego, claro, vino la comilona. Hamburguesas, aguas frescas y deliciosos pasteles preparados por Gely y Andi. Un cierre muy nutritivo y dulce para una fabulosa velada.



Queremos aprovechar esta reseña para agradecer a todas las familias que asistieron y participaron con calidez, confianza y compromiso, no solo a esta velada sino a los talleres y actividades durante el año. ¡Feliz  2013!

Karen, Adrina, Gelo, Edith y Lupita

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La narración, la memoria, la familia.


Por: Lupita Queirolo G.  (Coordinadora Bunko Papalote Morelia)

Hoy comparto con ustedes una reflexión a partir de un libro que encontré en las librerías, una novedad en nuestro país de un autor consagrado de la literatura infantil anglosajona,  ganador en dos ocasiones de la medalla Caldecott.




En este libro, Lane Smith, nos cuenta la historia del abuelo, un anciano que plasma en los rincones de su jardín los grandes acontecimientos de su vida, gracias a su afición a la jardinería. El detalle del libro está en que no es el abuelo quien nos cuenta, él ya no recuerda muchas de esas historias; es su nieto pequeño quien a través de un recorrido por las increíbles esculturas de árboles y arbustos nos recrea su vida.
Este niño conoce la historia del abuelo, sabe en que época nació, cómo creció y comenzó su afición por la lectura, causa de su desbordada imaginación. Conoce sus sueños y también sus desventuras. Sabe dónde conoció a su abuela y cuánto la quiere. Como niño conoce todo esto porque su abuelo de viva voz desde que era pequeño le contaba historias, las historias de su vida, las que ahora le dan sentido de pertenencia e identidad, las que ahora él vuelve a contar orgulloso de ser portador de esa memoria, un eslabón en la fuerte cadena que es la familia.
La necesidad de narrar, tiene entre sus causas la de poder ordenar y dar sentido a nuestra experiencia, tener claridad de dónde venimos para, sobre esto construir el futuro. Es también gracias a la memoria que podemos recrear, volver a contarnos las cosas de maneras diferentes en momentos diferentes, permitiéndonos ser creadores de nuestra historia y con ello entender que la realidad no es fija y que la forma como vemos o decidimos interpretar las situaciones juega un papel importante en cómo las vivimos.
Evelio Cabrejo, psicolingüista colombiano postula que el libro como objeto cultural es como un eco del libro psíquico, el libro interior que todos organizamos para darle sentido a nuestras vidas.
Y pensando en que se acercan las fiestas y con ello muchas oportunidades de estar en familia, los invitamos a leer a sus hijos en voz alta, compartir momentos voluntarios y cálidos en torno a la lectura pues con ellos les damos a los chicos dos regalos que no se pueden comprar: raíces firmes para generar identidad y alas para alcanzar sus sueños y anexar su propia historia al capítulo de la historia de su vida, su familia y su sociedad.  Entendiendo así que todos formamos parte de un tejido cultural que como humanos nos vincula más que alejarnos y por eso es básico buscar formas de entendernos, acercarnos y construir juntos.  




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La lectura y las nuevas tecnologías



Por: Lupita Queirolo G.  coordinadora Bunko Papalote Morelia
Portada libro Gilgamesh, ediciones Tecolote

El primer texto del que tenemos registro, es la epopeya de Gilgamesh. Una obra milenaria plasmada en tablillas de barro en escritura cuneiforme. Antes de este texto la transmisión de los mitos, leyendas y narraciones que daban sentido y ordenaban la experiencia humana, se hacía de manera pictórica, oral y después también a través de la escritura. Hoy en día además, contamos con los avances de la tecnología y utilizamos soportes electrónicos.
Actualmente contamos historias de viva voz: en persona, a través de la radio, los archivos mp3; por medio de imágenes: fijas o en movimiento, a través de las ilustraciones, el cómic, el cine, etc. y tenemos acceso a una cantidad ilimitada y diversa de relatos también a través de la red. Lo que no ha cambiado es la necesidad de contar, de escuchar, de conectar con ese otro que nos refleja y compartir con él, ideas, sentimientos, sueños, el fruto de nuestra actividad mental, emotiva, intuitiva y de nuestra muy particular manera de ver el mundo.
Los niños y jóvenes de hoy pueden tener acceso a nuevas tecnologías, aunque en nuestro país dicho acceso es restringido.
Esta nueva forma de comunicarse implica un reto para nosotros, padres de familia y formadores: el de proveer un equilibrio en sus experiencias, para que estén nutridas de diversas formas de ser y hacer, desde donde puedan escoger y construir la suya propia. No es casual que en un país como Finlandia, a donde todos volteamos cuando tocamos temas de educación, el e-learning sea algo del pasado y se haya sustituído por un aprendizaje que promueve las experiencias en espacios tanto reales como virtuales combinando así tradición con tecnología. Tampoco es casual que los hijos de los genios programáticos de Silicon Valley lleven a sus hijos a escuelas donde pasan su primera infancia pintando, tejiendo, cocinando y escuchando historias y lejos, muy lejos de la tecnología.

Ahora me gustaría invitarlos a hacer un ejercicio de construcción colectiva.
Se me ocurre enlistar en el siguiente cuadro lo que creo sucede con cada experiencia de lectura, la real y la virtual y los invito en familia a imaginar ambas situaciones y completarlo. ¿Qué les permite cada experiencia?


Si un niñ@ tiene la posibilidad de acceder:
a que le cuenten un cuento


Via youtube en su dispositivo movil:
Escuchado directo de sus padres, abuelos, sus maestros o en un evento de cuenta-cuentos
Podrá escucharlo acompañado o solo cuando quiera.

Podrá dar su opinión y escuchar la de otros, dándose cuenta de la diversidad de maneras de interpretar un mismo evento.
Enlazarlo con otros vínculos en la red.
Compartir esa vivencia con otros aprendiendo diversas maneras de ser y hacer a través del ejemplo.
Enseñarlo a sus amigos o familiares.

Sentir la cercanía afectiva y humana del que le cuenta, su calor y contacto.
Aprender más acerca del tema.

Nutrirse de seguridad, afecto y de la certeza de la amabilidad de quien le lee o cuenta. (Hasta ahora no he visto a alguien leer o contar desde el enojo)
Reenviarlo, aprenderlo, hablar de él.
Querer también contar a otros, a sus muñecos, amigos, hermanos, a sus mismo padres, para que vean que también ella/él puede hacerlo.









Estas son algunas de mis ideas y espero las suyas a través del enlace en la red, a través de nuestro correo, la página o facebook. No podré ver sus caras y conocer sus voces, a menos de que sus capacidades tecnológicas sean amplias.
 No podré contestarles de inmediato, ni podrán ver mis gestos al leer sus comentarios, pero podremos comunicarnos. Y si van a la biblioteca a alguno de nuestros eventos o talleres, podremos conocernos y platicar, intercambiar visiones y porqué no, vivir juntos una experiencia de lectura .

Ahora los dejo, no sin antes recomendarles el libro que desató esta reflexión y que disfrutamos mucho leyendo con las niñas y niños en nuestros talleres. Podrán hojearlo en este enlace   http://www.edicionestecolote.com/V2.htm para luego ir a buscarlo y poder sentarse juntos, en familia a disfrutar de su lectura.



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El peligro de una sola historia

El peligro de una sola historia, reflexiones desde la perspectiva de Bunko Papalote
Por: Irene de Hoyos

Por azares del destino, hace poco escuché una conferencia que la Escritora Nigeriana Chimamanda Adiche impartió en TED[1] titulada El peligro de una sola historia”. En ella, la autora hablaba acerca de su formación como lectora de lengua inglesa, en una familia de clase media en su país natal. Y contaba cómo los libros a los que ella tuvo acceso de niña eran libros ingleses con historias de la vida cotidiana inglesa y personajes blancos, de pelo rubio, con colitas de caballo, que celebraban navidad en un día frío de invierno y bebían cerveza de jengibre. Así que cuando ella hacia sus dibujos y contaba sus propias historias, reproducía los mismos personajes que encontraba en los libros que leía, aunque nada se parecía a su realidad (en Nigeria las personas tiene el color de piel oscura, el pelo negro y en Navidad no hace frío). Creció pensando que por naturaleza, los libros tenían que tener personajes extranjeros y narrar cosas con las que personalmente no se podía identificar, parecía como si en ese mundo letrado no hubiera lugar para su historia. Hasta  que descubrió a algunos autores africanos, quienes le ayudaron a cambiar su percepción con relación a la literatura. Entonces aprendió que personas como ella, con piel de color chocolate y pelo tan chino que no podían hacerse colitas de caballo, también podían existir en la literatura. Tener acceso a estas historias le permitió también poder contar su propia historia.
Otra historia que contó, que me pareció interesante de su plática, fue la de su experiencia de estudio en los Estados Unidos.  Dice que un evento que le ayudó a conocer otro peligro de una sola historia, fue la reacción de su compañera de cuarto en la universidad, cuando supo que ella era africana. Su compañera no daba crédito que la autora hablara tan bien inglés (aunque el inglés fuera su idioma natal) fuera una persona educada y estuviera allí para estudiar una maestría. La imagen que la compañera de cuarto tenía con respecto a los africanos era la imagen de lo que comúnmente se escucha en las noticias, que los africanos son pobres, inmigrantes y no tienen educación entre otras cosas. Se dio cuenta que su compañera de cuarto sentía lástima por ella antes de conocerla. No la culpaba por tener esa idea acerca de ella, sino que entendió que si tenía esa idea acerca de ella y los africanos en general, era porque la historia que le habían contado era una sola. Pero lo más delicado fue darse cuenta de que para su compañera de cuarto, no existía la posibilidad de conectarse/identificarse con ella como seres iguales.
Una sola historia es aquella que alguien, ya sea el gobierno, la escuela, la familia, los medios de comunicación o la sociedad en general, nos cuenta una y otra vez hasta que se convierte en la única. Las historias pueden ser muchas  y dependen de quién las cuenta, cómo las cuenta, cuando las cuenta y cuantas veces la cuenta. Con el paso del tiempo, al contar una historia como una sola cosa una y otra vez, ésta se convierte en algo sólido, único, unilateral, creando estereotipos. El asunto con los estereotipos dice Chimmamanda Adiche,  no es que no sean verdad, es que son sólo parte de una verdad más compleja y por lo general son parciales.
Esta conferencia me hizo consciente no sólo del peligro de crecer y formarse con una sola historia, una visión única del mundo, de las cosas y las personas, sino también acerca de cómo una sola historia, nos lleva a hacer juicios y a tener comportamientos equivocados con respecto de los demás y lo demás.
Desde hace ya varios años, en Bunko Papalote hemos dedicado parte de nuestras reflexiones tanto a la importancia de leer y formar lectores desde edades tempranas, como a lo valioso de tener, como lector en formación, acceso a diversos materiales de lectura de calidad artística y literaria que les permitan tener una visión más amplia e incluyente del mundo. Chimamanda Adiche hace evidente en su charla lo volubles e impresionables que somos los seres humanos ante una historia, especialmente si se trata de niños. Por ello, tratamos que nuestros lectores en formación tengan la oportunidad de conocer y vivir historias tanto de la cultura propia con las cuales puedan ellos identificarse, como historias que les permitan ampliar los horizontes de su propia circunstancia, hacia una visión del mundo más amplia con la que puedan sentirse identificados y entender la realidad en que viven de manera menos limitada.
Nuestra metodología de trabajo, propone una cuidadosa selección del acervo que se ofrece a los lectores, no sólo en cuanto a calidad gráfica y literaria, sino también con relación a la intención del autor en contar su historia. Además, algo que consideramos muy valioso en nuestro trabajo dentro de los talleres, es la intención de lograr que los lectores se transformen a sí mismos a partir de las historias que compartimos con ellos.  Es decir, dentro de nuestros talleres el énfasis esta puesto sí en leer, pero también en el diálogo y las relaciones amables, simétricas y respetuosas que se establecen tanto entre el alumno y quien coordina, como entre todos los participantes del taller a partir de lo que leemos juntos. Sabemos que el taller de lectura puede ser, además de un espacio divertido, interesante y de formación académica, un ejercicio cotidiano de relaciones interpersonales amables, respetuosas y simétricas en el que los niños tengan la oportunidad de vivir la diversidad como una oportunidad de enriquecimiento y reconocer nuestras similitudes como seres humanos.

Agosto 2011
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Talleres de lectura para bebés



Con base en datos obtenidos de estudios sobre desarrollo infantil (Piaget, Bowly, Spitz, Sinclair, Emillani), y sobre lecturas de primera infancia (Rebeca Cerda, Adriana Fonseca, Adriana Malvido, Norma Muñoz Ledo y Martha Sánchez); y buscando experiencias concretas en este campo[1], corroboramos la pertinencia de, y la viabilidad para, formar los TALLERES DE LECTURA PARA BEBÉS.

            La metodología de nuestros talleres está basada en considerar a la literatura infantil como “…una actividad significativa (que) favorezca los procesos de diferenciación relacional (y que) sea una actividad ínterformativa, que propicie el dialogo y la comunicación tanto entre los niños como entre niños y adultos.”[2] Por eso es que podemos hacer extensivo a los bebés estos procesos de diferenciación relacional, ya que creemos que los bebés construyen su propio conocimiento en la interacción con los sujetos y con el mundo social y van estableciendo relaciones entre lo aprendido con anterioridad y lo nuevo; tal vez los bebés no puedan hacerlo explicito verbalmente, pero sí mostrarán sus esquemas construidos en las situaciones nuevas a las que se enfrenten.

            En este proyecto queremos recuperar nuestra experiencia y aplicarla de manera experimental con los bebés y niños menores de dos años. Sabemos que estos pequeños están todo el tiempo y de manera acelerada aprendiendo el mundo físico, el mundo social, el mundo afectivo y el cognitivo. Si este mundo puede serles atractivo, enriquecedor, y disfrutable creemos que lo puede ser también gracias a la literatura infantil y a la lectura en voz alta.

            La lectura y los bebés. Concebimos el acto de leer como un acto de comprensión, donde el sujeto que lee trata de encontrar sentido y significado, en relación al medio que le rodea. Para nosotros el acto de leer es un proceso que puede y debe comenzar desde antes del nacimiento. Es necesario mantener a los bebés desde que nacen en contacto con ambientes que propicien la lectura, haciendo que los niños tengan las condiciones para estar en contacto con los libros, para que aprendan a conocerlos, usarlos y leerlos. En los bebés el vínculo con los objetos es un vínculo particularmente afectivo, el objeto[3] primero del bebé es la madre y le es indispensable, pues le permite el contacto con el resto del mundo; siempre y cuando este vínculo esté caracterizado por el diálogo. Diálogo entendido como el ciclo de la secuencia: acción- reacción – acción  (Spitz), donde la madre está realmente atenta a las peticiones y reacciones de su hijo, respondiendo verbal y físicamente al lenguaje propio del pequeño; esto a su vez le permitirá al bebé ir descubriendo las señales, los lenguajes y las reacciones de los demás a sus gestos y peticiones. Por ello, el tiempo que las mamás puedan dedicar a establecer un diálogo con sus hijos, enriquecido con la literatura infantil, será clave para que el niño dé sentido al mundo y a las acciones que lo rodean, en este caso la lectura.

           




La literatura infantil puede ser parte central de la vida del niño desde los primeros meses de vida pues:

·      Los libros pasan a formar parte de sus objetos conocidos y valiosos;
·      La lectura en voz alta forma parte de sus sonidos conocidos y disfrutables;
·      El momento de la lectura está estrechamente vinculado a su objeto amoroso (su madre y posteriormente su padre, abuelos o cuidadores) porque implica un proceso de comunicación efectiva.

La lectura en voz alta y el bebé. El bebé se concentra en aprehender el mundo desde los sentidos. Escuchar es una de las acciones que lo introducen en la comprensión del lenguaje materno y es clave para su comunicación posterior. Pero tiene que aprender a escuchar.

            La lectura de literatura infantil proporciona una gran variedad de vocabulario, de  tonalidades de la voz, y de estructuras más elaboradas de las que usamos normalmente, esto hace que el pequeño se sienta atraído hacia el sonido que escucha. Si a ello le podemos aumentar ritmo y repetición el bebé disfrutará mucho más, y relacionará la lectura  y los libros con momentos muy placenteros.

            El bebé necesita tocar, manipular, chupar, escuchar, oler las cosas que lo rodean, su relación con el mundo depende de las posibilidades de su propio cuerpo, y en la medida que las ejercite y las ponga en acción se desarrollarán mejor. Jugando, moviéndose y escuchando música el niño puede concebir el momento de la lectura como algo placentero, integral y significativo.

            Creemos también que los niños en su primer año de vida manifiestan un gran interés en la socialización ya que demuestran estar atentos a los sentimientos ajenos, a los gestos y acciones de los demás; y  buscan  interactuar entre ellos (acción que cuestiona el egocentrismo como la incapacidad para establecer relaciones sociales). La socialización puede ser diferente de acuerdo a los parámetros que normalmente consideramos –diálogo, discusión u organización de actividades- pero las bases están sentadas en el intercambio de gestos y sonidos, y en la imitación e invitación a acciones. Por eso es importante que compartan el espacio de la literatura infantil con otros pequeños de su edad.

            Aquellos objetos y sus características a los que el niño les haya otorgado una significación en los primeros meses, serán integrados a sus esquemas de acción posteriormente. Estos objetos integrados a acciones –como por ejemplo un libro que el bebé sabrá que es para mirar o escuchar- estarán presentes gracias a la memoria junto con otros procesos mentales. Lo importante al final es darnos cuenta de que todo objeto significativo para el bebé será incluido en sus acciones posteriores.



GIALUANNA AYORA V.
Pedagoga e investigadora educativa
Coordinadora Bunko Papalote, Xal. Ver.


[1] Encontramos una en la Ciudad de México coordinada por Eva Janovitz, María Fernanda e Isabel Otero.
[2] Jiménez, Aída. Formación para los niños a través de talleres de lectura di literatura infantil: El caso de Bunko Papalote en Xalapa, Ver. Tesis. 1998. p.14
[3] Según Spitz para el neonato, el medio circundante consiste, por decirlo así, en un solo individuo, la madre o quien es simplemente parte de la totalidad de sus necesidades y de satisfacción. El objeto no es una cosa, puede ser algo externo o propio al sujeto, pero que es motivo de deseo, o medio de satisfacción de un instinto; La madre es ese objeto, y sea alguien externo hasta el final del primer año de vida.
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¿Cómo elegir libros de calidad artística?





Como padres y maestros entusiastas de acercar la lectura y los libros a nuestros hijos o alumnos, de hacer de ellos grandes lectores, nos enfrentamos a la necesidad de saber qué leer con ellos.
Esta cuestión no es sencilla de responder, porque no existe el libro perfecto,  el libro que haya  que leer.  Cada libro puede ser, según el momento en que se lea, el humor en el que estemos, los intereses y la edad del niño, o lo que ese libro represente para nosotros, un buen libro para sugerir y compartir con nuestros hijos o alumnos.
En ocasiones quisiéramos encontrar el o los libros perfectos,  que los impacten y los marquen de tal forma, que  los conviertan en grandes lectores,  sin darnos cuenta que tal vez cualquier libro podría ser el libro perfecto, si se lo presentamos con cariño, con entusiasmo, con genuino deseo e interés de compartir su lectura.
Pero a pesar de que no existe el libro perfecto, si existen algunos elementos de los cuales podemos partir para saber  cuáles pueden ser  las diferencias importantes entre los libros de calidad artística,  que son los que permiten al niño gozar de la lectura, y los libros comerciales o de objetivos pedagógicos específicos que encontramos actualmente en el mercado. Estas tres categorías tienen  en común, ciertas características que los engloban como producciones literarias para niños, y que nos pueden confundir al momento de seleccionarlos.
Para empezar diremos que la calidad de un libro no se mide con relación a la encuadernación o la calidad de la impresión, al colorido de las ilustraciones, o a los materiales con los que está hecho, a la tipografía que utilicen, o al costo, a la casa editorial que los produce, ni al país de procedencia.
Cuando hablamos de un libro de calidad artística, estamos haciendo referencia a ciertas cualidades literarias y características gráficas de las producciones infantiles, que debemos tener en cuenta para hacer nuestra selección. 
Para empezar,  mencionaremos aquellos elementos relacionados con la calidad literaria de los libros y más adelante nos referiremos a los elementos gráficos que nos parecen importantes contemplar a la hora de elegir un libro para nuestros hijos  o alumnos:
  1. Los libros de calidad, utilizan un lenguaje artístico, rico en palabras, creativo, melodioso, sonoro, rítmico, sensible, poético. Les sugerimos descartar aquellos libros que presenten un lenguaje pobre, y limitado a conceptos básicos, aquellos libros que se limitan a la descripción de conceptos o  de las imágenes.
  2. Los libros de calidad artística son íntegros, es decir, tienen una estructura y lógica interna completa, independiente y con personajes  propios y originales. Hay que evitar  los libros que presentan sólo fragmentos de obras literarias completas; así como los libros que utilizan personajes estereotipados, del cine o la televisión y  que en  ocasiones usurpan el lugar de personajes literarios clásicos,
  3. Los libros de calidad, siempre tienen un contenido literario que invita a la reflexión. Como padres y maestros hay que estar atentos de no proponer libros que lleven al niño a la enajenación, libros que no lo inviten a la reflexión o a la crítica,  o libros cuyo propósito principal sea distraerlo con temas e imágenes que provienen de la comercialización de ciertos productos para niños.
  4. Los libros de calidad artística, presentan perspectivas de vida diferentes, son propositivos y  críticos de la realidad. Tocan temas universales  a los seres humanos, y por lo general, el autor está presente y manifiesta su postura social, ética.  Les sugerimos no proponer libros anónimos, sobre todo porque son libros que están hechos en serie, o aquellos que tengan una aparente neutralidad ideológica.
  5. En los libros de calidad literaria, los valores éticos y morales que están en juego no son unidireccionales ni polarizados: los buenos a veces pueden ser malos  y los malos tienen opción de ser buenos; se admiten los errores o la sencillez de la persona. Hay que evitar presentar libros con  intención moralizante o en donde se repiten patrones y fórmulas morales unidireccionales y polarizadas: los buenos son muy buenos y los malos muy malos, la más hermosa de las criaturas, el más malo de la existencia, etc.
  6. Los libros de calidad, permiten al lector explorarse a sí mismo y al mundo que le rodea. Presuponen un lector activo, reflexivo y crítico. Proporcionan experiencias de vida que conmueven genuinamente los sentimientos de los lectores. Son libros en donde se aprende de la vida a través de la experiencia de la lectura.
  7. Los libros de calidad artística  tienen como primer objetivo deleitar, generar placer y gozo  en el lector. Contienen una propuesta gráfica atractiva, novedosa, interesante, diferente, creativa, original, y a ilustración es parte del contenido literario y no un accesorio adicional.  Como ejemplo de estas producciones tenemos lo que en el mundo de la literatura infantil se conoce como álbumes ilustrados:“Son  los cuentos ilustrados donde texto e imagen colaboran juntos para establecer el significado de la historia, de manera que para contar lo que allí sucede, tenemos que recurrir tanto a lo que dicen las palabras, como a lo que dicen las ilustraciones. Con la lectura de álbumes los lectores aprenden a buscar el sentido de las historias en un proceso que integra dos códigos distintos.”[1]
Como vemos,  las ilustraciones son una puerta de entrada segura para que el niño sienta el deseo de acercarse a un libro. Las imágenes dentro de los álbumes ilustrados, pueden en ocasiones ocupar el lugar de la palabra, e incluso prescindir de ella y no obstante transmitir una historia, un sentimiento o un estado anímico.  Es por esto que debemos detenernos y observar sus características.
La imagen gráfica funciona como un trampolín a la palabra escrita, dentro de los libros infantiles encontramos varias clases de imágenes, tales como imágenes descriptivas; que son las que describen lo dicho en el texto. Imágenes plásticas, que son las que crean un clima afín con el texto. Imágenes narrativas, que nos presentan un personaje u objeto que no está en el texto, o imágenes interpretativas, que son las que concretan una idea o interpretan visualmente alguna sugerencia verbal. Otros elementos que forman parte de las características gráficas de un libro de calidad y al que debemos poner atención, sin que esto sea lo determinante, son: el formato, la textura, el trazo o línea, el contraste y la tonalidad, el color, la composición, el espacio y volumen, la tipografía, el diálogo entre la imagen y el texto y la técnica de ilustración.
Por último, queremos invitarlos a que pongan en práctica y descubran por ustedes mismos los elementos que antes expusimos. Esperamos que la próxima vez que tengan la oportunidad de elegir un libro para ustedes , sus hijos o sus alumnos, lo disfruten y compartan la maravillosa experiencia que propone la literatura infantil.



[1] Colomer, Teresa (dirección). Siete llaves para valorar las historias infantiles. Madrid, Fundación Germán Sánchez Ruipérez, 2002, p.20

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“¿QUÉ LOGRAMOS LEYENDO CON LOS NIÑOS?” BENEFICIOS DE LA LECTURA COMPARTIDA


          Por: Pedagoga Gialuanna Ayora, coordinadora Bunko Papalote  Xalapa, fundadora talleres de bebés.


Leer es una actividad muy valorada en nuestros días, sobre todo como una herramienta para acceder a aprendizajes académicos. Los padres y madres estamos seguros que darles a nuestros hijos la posibilidad de una buena educación y de actividades que complementen la educación escolar o procuren una educación integral: como clases de inglés, de matemática o talleres de lectura, los harán mejores estudiantes y mejores profesionistas.
En Bunko Papalote, nos preocupan esas competencias académicas y procuramos su desarrollo, pero no creemos que sean las únicas ventajas de leer con ellos ni las más importantes.
Dividiré mis reflexiones en tres áreas en las que leer con ellos,  impacta su desarrollo: son el área psíquica, cognitiva y social.
Por último voy a dirigirme a ustedes como padres y madres, aunque esto mismo puede aplicarse a los maestros o a los coordinadores de talleres de lectura.

Área psíquica: Para que construyan una mente sana.
1.- Cuando leemos con nuestros hijos, estamos estableciendo un puente de comunicación, de diálogo afectivo necesario que les da fortaleza emocional para sentir placer por el conocimiento del mundo, de las cosas, de ellos mismos y de los demás. También llamado el gozo de pensar, es decir el disfrute de estar en contacto con el conocimiento y más adelante buscarlo por si mismo.
2.- Cuando leemos con nuestros hijos, estamos ayudándolos a construir una historia interna, a la que algunos especialistas llaman libro psíquico. Y es el conjunto de palabras, frases, ideas y conceptos a los que todo ser humano recurre para representarse y explicarse su realidad emocional y poder resolverla de manera sana.
3.- Cuando leemos con nuestros hijos, además de ayudarlos a construir su yo interno (el libro psíquico del que hablábamos) estamos ayudándolo a construir al otro. Le estamos proporcionando los diferentes elementos para entender que es necesario escuchar, atender, observar, esperar y comprender lo que otro nos dice. Ese otro es quien le lee pero también quien escribe y es leído.
El otro interno (el del libro psíquico), es la voz interna con la que los niños podrán dialogar más adelante, puede convertirse en cualquier voz o puede ser una voz reflexiva, rica en palabras e ideas, llena de posibilidades creativas para solucionar y comprender. Pero para construir ese otro interno se requiere de un otro externo, es decir del adulto pero de un adulto que muestre ciertas capacidades:
. Disponibilidad psíquica (paciencia, gusto por estar, escucha y atención genuina)
. Reconocimiento recíproco y permanente.
. Y que sea capaz de equilibrar  el juego de reglas claras, estrictas del conocimiento con el juego libre, divertido y flexible del mismo,  que debe precederle.[1]
4.- Cuando leemos con nuestros hijos, nos volvemos acompañantes en la construcción de su espacio simbólico, es decir, del espacio de lo emocional, lo imaginario, lo mental. De ese espacio en donde el niño se puede ver de otra forma, y hablar de cosas de las que, de otra manera, sería muy difícil hablar: del miedo, de la muerte, de la tristeza, del deseo, del placer.
 

Área Cognitiva: Para ayudarlos a entender el mundo en el que viven.
1.- Cuando leemos con nuestros hijos, estamos alimentando sus competencias del lenguaje, es decir, aquellas que constituyen el pensamiento como: la percepción, la memoria, la capacidad de discriminación y la identificación, entre otras. Estas competencias se comienzan a alimentar desde que el niño nace y se puede decir que a los dos años ya se constituyó una primera fase que se ve reflejada en el lenguaje.
2.- Cuando leemos con nuestros hijos, estamos dándoles las claves de la construcción y del uso de su lengua materna, de la estructura formal de la lengua materna en el sentido estricto del código de comunicación de su grupo social. Está demostrado que los niños, desde que comenzamos a hablarles, desde bebés, no solamente son capaces de descubrir las reglas de su lengua sino el sentido de las palabras. ¡Qué mejor si tienen qué descubrir el sentido y el uso de la lengua literaria!
Como dice Evelio Cabrejo[2] “El destino social e individual del sujeto, depende de la lengua, de poner en juego el lenguaje”.
3.- Cuando leemos con nuestros hijos, estamos enriqueciendo y fortaleciendo su imaginario, es decir, su mente creativa e imaginativa. La que le permite ofrecer soluciones, opciones y llegar a conclusiones con respecto a los problemas que la vida le presenta. Le permite tener opciones creativas a los retos que le impone la vida escolar: de información, de comprensión, de razonamiento y de lógica. Pero además los del cuestionamiento y la reflexión.
4.- Cuando leemos con nuestros hijos, estamos ofreciéndoles los beneficios del relato. El relato incluye otros tiempos del lenguaje necesarios para tener más y mejores recursos para decir. El lenguaje cotidiano está lleno de órdenes, es un lenguaje sin mayores recursos: “recoge tus cosas”, “vengan a comer”,” es tarde” etc.  El literario nos da muchas mas opciones, gracias a la metáfora del lenguaje a las diferentes formas de nombrar objetos, ideas y sucesos. Estas opciones son indispensables para tener qué decir, para encontrar la mejor forma de expresar nuestras necesidades y con ello de aprender a leer y a escribir.

Área social: Para ayudarlos a relacionarse mejor con los demás.

1.- Cuando leemos con nuestros hijos, estamos ejercitando con ellos la atención conjunta, es decir la capacidad para realizar una acción en la misma dirección o con sentido grupal. Comenzamos entre dos, y después lo vamos ejercitando con otros. De esa forma les estamos ayudando a acomodar en sus esquemas la presencia del otro, de ese al que hay que escuchar, al que hay que respetar su turno y con quien, en algún momento intercambiaremos acciones y después ideas.
2.- Cuando leemos con nuestros hijos, estamos creando con ellos un espacio cultural, es decir, le estamos mostrando un objeto (el libro) que por sí mismo lleva una carga histórica, un valor social, educativo y cultural de un grupo humano determinado. El acto de leer y el libro representan una acción y un producto con sentido social que ofrece identidad, les estamos diciendo sin palabras que pertenecen a una comunidad lectora o, que la lectura y la cultura les pertenecen.
3.- Cuando leemos con nuestros hijos, estamos mostrándoles la riqueza de las diferencias en el mundo: de ideas escritas y gráficas, de personas que las producen (los autores) de los protagonistas (personajes de las historias) y de los relatos (las formas de abordar un mismo tema), que son al fin y al cabo formas distintas de interpretar el mundo y sus sucesos. Les estamos invitando a conocer y a recibir la gran diversidad y a entender que nuestra interpretación no es la única y que, por  tanto, no somos quienes tenemos “La” razón.
4.- Cuando leemos con nuestros hijos, tenemos la opción de cuestionar nuestros propios actos e ideas, pues estas se confrontan con las de otros y nos mueven los esquemas. Y tal vez, si nos lo proponemos al darnos cuenta, nos pueden llevar al cambio. Vernos a través de los otros, nos hace conocernos mejor y transformarnos.


[1] Para esta idea existen dos conceptos interesantes dentro de la psicolingüística: el Game y el Play, palabras en inglés que aparentemente significan lo mismo pero que en realidad pueden remitir a lo siguiente: el Game como el juego que implica el conjunto de reglas estrictas y claras, y el play como el juego divertido y libre que prepara para entrar al Game. Sin el Play no se desarrolla el placer de aprender.
[2] Evelio Cabrejo es un psicolingüista colombiano radicado en Francia, especialista en el proceso de lectura de niños pequeños.  
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