Bunko Papalote, A.C.

Leer para transformar...

Reseña Velada familiar literaria en Morelia

El miércoles 19 de junio celebramos a la familia con nuestra velada literaria antes de salir de vacaciones.



Abrimos con la proyección de un corto sobre papiroflexia u origami que con la guía del libro Árbol de la vida, editado por Alas y raíces y Conaculta invitó a los niños de todas las edades a crear animales fantásticos.




Mientras tanto coordinadoras, mamás y papás reflexionamos sobre la propuesta y visión de la lectura en Bunko Papalote, el porqué de nuestro lema  “Leer para transformar” y qué proponemos a partir de él.  





Como parte de una dinámica, las familias nos compartieron cómo impactan los talleres en su vida cotidiana, cómo creen que influye en su día a dia lo que viven sus hijos -y ellos a través de sus hijos- con el diálogo, la reflexión e interacción con otros a partir del contacto gustoso con la literatura.




Cada grupo escribía en trozos de papel a manera de hojas de árbol las palabras o ideas que consideraba representaban su experiencia en casa a partir de la lectura, entre ellas:
-crear nuevas historias y nuevos amigos
-imaginación sin límite
-comunicación, respeto, aprender a comprender
-tiempo de convivencia familiar
-ver tu interior e identificar sentimientos
-atención, vocabulario, paciencia 
-conocerte, descubrirte especial y compartir tu corazón.


 Cuando bajaron los niños con sus animales de origami  fuimos armando nuestro árbol de la vida, nutrido por palabras e imágenes, ideas y emociones.




El árbol como símbolo, como presencia constante de vida, de contacto entre la tierra y el cielo, lo material y lo sagrado, lo visible y lo invisible. Y como recordatorio de nuestro contacto con la naturaleza que nos une al entorno al que pertenecemos, a las raíces que nos nutren, las flores y frutos en que nos convertimos con el paso de los días y la experiencia. Árbol además que da sombra y refugio, alimento, cobijo y oxígeno.





Luego pudimos gozar de una intervención musical muy especial. Manuel, papá de Romina y músico, deleitó a chicos y grandes interpretando con su flauta transversa, algunas piezas que nos encantaron.

Cerramos la velada con una riquísima y nutritiva merienda. Fue una reunión breve y muy linda y nos quedamos con ganas de seguir compartiendo. Gracias a todas las familias que participaron y enriquecieron nuestro trabajo con su retroalimentación.




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Las familias en Morelia nos comentan...


Comentarios de mamás y papás sobre la "Velada Literaria" en  Diciembre de 2012 en Morelia.


Gracias a todas las familias que participaron en esta velada y que nos enviaron sus impresiones para poder compartirlas con todos ustedes.






Gely nos contó..
que la lectura del cuento “El jardín del abuelo” le recordó cómo había sido su propia relación con sus abuelos. También que vió a los participantes muy contentos recordando su infancia. Ella cree que la plática en torno a la lectura y la invitación a contactar con la infancia  de la dinámica posterior les dijo algo muy íntimo de sus vidas. Pensó que quizá varios papás también recordaron la inocencia de sus años infantiles.
Para ella, este ejercicio fue una experiencia agradable e intensa porque  le  recordó  una  etapa de su infancia, recordó sensaciones y sentimientos muy claramente de cuando tenía como 4 años. Su abuelo tenía una botica y para ella, él era una persona muy querida. Logró trasladarse a momentos muy queridos de su infancia, justo cuando  su abuelo trabajaba en la  botica. Identificó desde un olor a alcohol hasta una  naftalina y remedios caseros. Después del ejercicio le llegaron otros recuerdos, entre ellos, lo que significó  la muerte de su abuelo y cómo lo vivió. Finalmente nos contó que pudo darse cuenta de que su hija  mayor,  quien asistía a Bunko cuando era niña y también estuvo en la dinámica  también se emocionó mucho.



Ana nos escribió:
Como adulto la Navidad necesariamente comienza con reflexiones, aquello que nos recuerda nuestras más felices infancias. El cuento que Lupita nos compartió tenía toda una historia para nosotros adultos, responsables de compartir con nuestros hijos sus herencias verdaderas. Me refiero a las herencias familiares de recuerdos, momentos importantes. Me refiero a las que los envisten de pertenencia al mundo y portadores de una cadena larga de hombres y mujeres que vivieron antes que ellos y que son causa de su existencia. A mí me conmovió mucho la historia y también el ejercicio de los olores porque ya estando encausada recordé a mi abuelita y su cocina y su dulce de leche y las deliciosas canelitas (los dulces rojos que tenían un diablito en la envoltura). El recuerdo es mío pero mi hija ahora me recita muy emocionada todos los apellidos propios que se ha aprendido y yo sé, cuando me los dice una y otra vez, que son parte de quien es ella y quien soy yo y entonces la Navidad se comparte también con los que partieron pero queremos y honramos.



Adolfo nos envió este mensaje:

Mi experiencia en la última velada literaria del año fue muy positiva. El ejercicio del olfato trajo a mi mente memorias que hace mucho no recordaba y que fue bueno recordar porque me ayudó a reflexionar acerca de las experiencias que en este momento están viviendo mis hijas y que en el futuro formarán parte de pláticas familiares donde alguien diga: “te acuerdas cuando íbamos a Bunko….”

Para mejorar las veladas literarias tal vez convendría usar micrófono durante la lectura para que tu voz no se pierda entre las voces de los inquietos nenes. También sugiero que se utilice música e iluminación para crear un mejor ambiente, y no me refiero a nada complicado, simplemente tener música de fondo acorde a la lectura, apagar algunas luces y que sólo la persona que está leyendo tenga iluminación suficiente. Son sólo algunas ideas que habría que poner a prueba para que las veladas sean más memorables.

Me gustó mucho que parte de la velada fuera sólo para mamás/papás y que los niños se fueran a hacer otra actividad.


Alma nos dice de la velada:
Un tiempo para estar con mis hijos, un tiempo en donde habrá actividades estructurados para ellos y donde podré convivir con otros adultos al mismo tiempo.
La realización de esa última oración se ha convertido en un bálsamo para mis nervios, un alivio para mi estrés de “mama moderna”.  La ultima velada literaria organizada en Bunko Papalote Morelia, fue justamente eso: un espacio en donde pude estar con mis tres hijos de diez y cuatro años y mi bebé de nueve meses y vivirlo de una manera des-estresante y relajadora.  Hubo una actividad para l@s niñ@s que me encantó: trabajaron con cajas de cartón, rollos vacíos de papel higiénico, papel de colores, y más material para hacer árboles navideños. A mí me fascina el aspecto de re-utilizar la “basura” en las manualidades.  (Y a través de los años en Bunko he sido testigo del compromiso que tienen en ser un espacio verde.)  
Los arboles de mis niños son encantadores y aun a estas alturas del año, son el orgullo de la mesa de la cocina (él bebe no pudo hacer la manualidad ya que las bolitas de papel eran irresistibles para él y quiso comérselas todas). Para las mamás y papás hubo una visualización guiada por Edith.  La visualización era relajadora y estimulante a la vez. Y cuando llegaron mis niños más grandes con sus árboles navideños, fue con singular alegría que les mostré un paquete pequeño también hecho de un rollo vacío de papel higiénico.  Mi hijo de cuatro tenía más curiosidad por el paquete y le expliqué que les tenía un regalito para ellos que íbamos a abrir en casa.  El regalo era un dibujo que hice como parte de la reflexión después de la visualización guiada.
La velada terminó con hamburguesas vegetarianas deliciosas y mis hijos pidiendo quedarse más tiempo.  Cuando dos niños de diez y cuatro piden quedarse más tiempo en una biblioteca, es cuando supe que la lectura se vive de muchas formas.  Como familia vivimos la lectura día a día, y eso es gracias a Bunko Papalote. 


Comentarios

"Deleitarse compartiendo alguna lectura", las familias comparten...



Cuando platicamos entre las mamás de los compañeros de mi hijo (quien tiene 5 años) acerca de las actividades que realizan los chicos durante las tardes, y yo digo orgullosamente que asiste cada jueves a la biblioteca, es decepcionante y triste escuchar un -¡ah!- tan desabrido y ver como rápidamente cambian de tema. Esto me hace pensar que no se dan cuenta de como el estar en Bunko Papalote puede desarrollar en los niños el gusto por la lectura. Pienso en como mi hijo disfruta tanto al asistir cada semana a "deleitarse compartiendo alguna lectura" (según sus propias palabras), y como desea recordar lo que se leyó la semana anterior para poder llevar dos libros mas para leer en casa. Adoro su vocabulario, cada vez mas amplio y sus opiniones acerca de si tal libro es bueno, malo, divertido, o si el autor o la editorial o colección es aburrido o si escribe para" tontos o listos".
Me encanta su "alto en nombre de la ropa interior", que mi hijo ha hecho suyo y que el Capitán Calzoncillos pronuncia cuando va a salvar al mundo, siendo ahora nuestro super héroe favorito, desplazando totalmente a los power rangers que solo dejaban pesadillas en las noches de mi niño.
En fin, podría escribir y decir tanto, y aunque existan personas que no les interesa leer, seguiremos invitando a quien nos escuche a formar parte de este maravilloso proyecto.

                                                                         ¡Gracias Bunko!
                                                                   Lupita Sanchez (mama de A.)
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